martes, junio 23, 2026
Se es como se es
Viejo de mierda.
Me hace un gesto con la mano cerca del capot mientras entorna los ojos, como si me fuese a mirar, pero no, no me mira.
Qué mirás viejo de mierda. No, no hay chance porque no me mira.
Globos oculares pesados, que aglutinan ojeras y párpados arrugados, apuntan a la tangente. Cruza despacio con su mierdita de perro con correa.-
Te piso.
Lo pienso. Hago un gruñido feroz casi inaudible. Pero es feroz; siento que se tensan tripas tirantes, elásticos tensores que unen partes de las vísceras con las piernas/pies en los pedales.
Creo que quizás no me controle.
Un minuto antes, en la esquina, tampoco me miraba. Parecía esperar que su perro tomara alguna decisión, pero se notaba relojeando el tránsito.
Esperé la mirada, el gesto de avance que nunca llegó y arranqué.
Arranque porque me tocaba. Arranque porque esas calles atoradas lo necesitaban. Arranqué porque hacía minutos que estaba a metros de ahí y llegaba tarde a buscar a mi hija. Y porque no me miraba.
Igual había esperado el gesto del anciano (siempre tan respetuosa). Y había pensado, quizás este salir a pasear su perro sea su primer aire libre de todo su día. Quizás era.
No había tenido que tratar con nadie. (estúpidos humanos) Como yo... (qué suerte de viejo)
Ni cumplir horarios. (rejas de espíritu) como yo...(más suerte de viejo)
No tenía apuros y no tenía necesidad de cruzar la calle por el momento....
Como por arte de magia, en el momento en el que el auto frena sobre la cebra, él camina. Inicia su marcha. Ya no importa qué quiere la mierda de perro que lleva de la correa.
Quiere cruzar y señalar que estoy sobre la cebra. Aunque le sobre lugar por donde pasar. Ha encontrado en quien tirar su frustración. Ejercer su violencia.
Porque se es como se es
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
